Para empezar diré que Namibia es el país menos poblado de África ¡y uno de los menos poblados del mundo! Con todo lo que ello implica: Grandes extensiones de terreno desértico (¡enormes!) sin un solo habitante ni pueblo a la vista, que a su vez implica muy reducido transporte público y el que hay, que solo conecte las principales ciudades.

Sabía esto, me lo habían dicho y también lo había leído. Igualmente quise ir a Namibia y ver que pasaba. Una siempre viaja abierta a todo, y a veces lo que pasa, es encontrarte con más viajeros con coche, con los que poder compartir alguna excursión o algún trocito de ruta. O con los que ¡quién sabe! Acabar en Bostwana sin haberlo planeado, o en Tanzania, ¡vete tú a saber…! Esto de los viajes sin planes, es lo que tiene ¡improvisación!

Pasase lo que pasase, y si no pasaba nada, que también podía ser, Namibia me quedaba de camino para llegar a mis soñadas Cataratas Victoria, a las que había descartado llegar en vuelo directo desde Ciudad del Cabo, por el precio y porque no me pensaba quedar con ningún “¿y si hubiese ido…? viajero”, que esos, ¡son los peores!

Así que fui. Tenía dos opciones, ir en autobús desde Ciudad del Cabo hasta Windhoek, y desde allí intentar moverme a otros lugares, o hacer en avión el mismo trayecto. El autobús eran veintiseis horas de ruta, y el avión dos y el precio, era más o menos el mismo, así que, aunque suelo preferir los autobuses, trenes, coches, combis o lo que sea que vaya por Tierra en mis viajes, por no tener prisa, y porque tengo la teoría que un país, también se conoce a través de la ventanilla, elegí esta vez el avión. ¡Ya tendría tiempo en los meses venideros para ventanillas y viajes lentos!

Namibia me trató bien desde el minuto 0. En Windhoek una hospitalaria y maravillosa amiga de contacto de redes sociales, me ofreció nada más agregarla, una habitación en su casa por el tiempo que estimase conveniente. Una preciosa casa a las afueras de Windhoek que fue mi refugio en los días de locura y preparación del resto de mis futuros movimientos viajeros.

Namibia a solas windhoek

Desde Windhoek como base, intenté buscar algún tour de día, (o de días) para conocer lo que me interesaba de Namibia. Los tours de tan solo 10 o 15 días desde cualquier otro país eran carÍSIMOS (*Nótese el ÍSIMOS en maýuscula y subrayado). ¡Se estaba hablando de cantidades con tres ceros en euros! Imposible de asumir en un presupuesto como el mío. Pero, ¡mi gozo en un pozo!, desde Windhoek tampoco eran mucho más baratos.

Intenté buscar opciones en el famoso hostel y agencia “Chameleon Backpackers” que me habían recomendado antes de ir. Pero más de lo mismo, tour de varios días en su mayoría y carÍSIMOS para mi presupuesto y para lo que era al fin y al cabo. Matadme por favor cuando pague alguna cifra con tres ceros en un tour que no supere los 10 días.

Pero la verdad es que nada de esto me preocupó demasiado. Suelo viajar a través de la gente y suelo estar abierta a todo lo que me traiga la ruta, que siempre es lo mejor para mí, ¡sea lo que sea! A veces es conocer más sitios y viajar más “externamente” y a veces es conocer más personas y viajar más “internamente”, todo es equilibrio y todo se va compensando trocito a trocito de ruta. Soy de la opinión que un país no se conoce tan solo “viendo”, eso se puede hacer a través de la televisión, documentales, y hasta YouTube. Se conoce “viviendo”, a través de los lugares sí, pero sobre todo, a través de las emociones, de las personas del lugar, de las conversaciones, de las vivencias del día a día, desde ir a comprar comida, hasta pasear, sentarte y simplemente observar el ritmo del lugar.

Namibia djembe

Y también se viaja aprendiendo a toca el Djembe…!

Namibia por el momento parecía ser en mi caso un país de los segundos, de los de observar, de los de vivir el ritmo, de los de viajar a través de ellas, de las personas que lo habitan.

Estuve unos días en Windhoek conociendo un poquito la ciudad y los alrededores y decidí irme a la costa. Allí si llegaban los autobuses y estaba más cerquita del desierto, que era lo que yo más ansiaba conocer, ¿Podría llegar? No lo sabía, pero ¡al menos lo iba a intentar!

La respuesta fue: ¡SI! Desde Swakopmund, un precioso y tranquilo pueblo costero de atardeceres de ensueño y ritmo lento, en el que decidí quedarme más de lo previsto, pude hacer un tour de un día hasta el desierto, ¡y además en 4x4 por aquellas impresionantes dunas, que dicen, ¡son las más altas del mundo! Adrenalina nivel 3.000 ¡o más!

Mar, dunas, desierto, animales de todo tipo ¡todo a la vez! ¡Momento mágico!

Namibia Sandwich Harbour

En mis días en la costa pude conocer la segunda cosa que más ilusión me hacía, mujeres de la tribu Herero y mujeres de la tribu Himba.

*Tribu Herero: Van vestidas con ropas que imitan las de la época colonial europea, adaptadas a África en colores y algún detalle más, con unos sombreros imposibles con tejidos a juego con su vestidos, que reproducen los cuernos del ganado del que dependen para sus subsistencia. Adoptaron esa forma de vestir después del genocidio de gran parte de su pueblo por parte de los alemanes. El primer gran genocidio del s.XX. Una tan trágica historia, que cuesta entender que las mujeres herero hubiesen adoptado la ropa de quienes asesinaron y torturaron a parte de pueblo. Quizá sea su forma de plantar cara y sobreponerse a la gran tragedia de su pueblo. Quizá…

*Tribus Himba: Una de las tribus mas icónicas de África. Esas mujeres con piel y pelo rojizo, por el ungüento mezcla de ceniza, hierbas, barro con el que se embadurnan el cuerpo, para protegerse del sol, de los mosquitos y como manera de “lavarse”, ya que no lo hacen con agua desde que tienen la primera menstruación. 

Es frecuente cruzarse a las mujeres herero por la calle en cualquier pueblo o ciudad. A los habitantes de Namibia, obviamente, no les llaman la atención, pero yo me maravillaba cada vez que me las cruzaba con esos trajes alegres y multicolor que paradójicamente esconden tan trágico episodio de la historia de Namibia.

A las mujeres Himba me las encontré vendiendo sus artesanías en el pequeño mercado de Swakopmund. La historia de lo vivido ese día, ¡merece un post aparte! Pero sea como sea, me hizo mucha, mucha ilusión tenerlas tan cerquita. Y no, no pude hacer fotos ¡parte de esa larga historia que contaré en post aparte!

artesanía de la tribu himba namibia

Aquí mi pulsera hecha por las mujeres Himba

Desde la costa tenía pensado irme a algunos pueblos más hacia el Norte de los que me habían hablado, y desde los que quizá pudiese acercarme a otros lugares interesantes en Namibia. Pero, pasó lo que a veces pasa, y a lo que nunca me resisto, ¡al fin y al cabo se trata de fluir! en la vida y en el viaje. ¡Todo se complicó para ir al Norte! todo se complicó con los autobuses, con los alojamientos, con los horarios y con los precios que de golpe, ¡habían subido casi el doble! Tocó cambiar el plan sobre la marcha, el Norte se me iba de las manos ¡y se me complicaba en todo! Podía insistir e ir igualmente, o podía hacer caso a lo que la vida me estaba diciendo, y yo, opté por lo segundo. Decidí volver a Windhoek, con la suerte de poder ver, esta vez sí, a mi queridísima amiga Bárbara, a la que conocí en Ciudad del Cabo hacía un par de meses. Decidí disfrutar unos cuantos días más allí y preparar mientras tanto los siguientes pasos de mi ruta.

Y si, ¡decidí dejar Namibia! No insistí más en el país que por lo visto, no me quería mostrar demasiado. Aunque si disfruté de otras tantas formas de uno de los países en el que más paz sentí.

Namibia puesta de sol

A la pregunta de si es fácil moverte sola, por libre, low cost, en transporte público y sin planes por Namibia, la respuesta es: No.

¡Es objetivamente difícil!

Solo puedes recorrer Namibia de tres maneras, y son:

Con mucho dinero para pagar alguno (o todos) los tour.

Con coche. Puedes alquilar coche, pero debes tener en cuenta que Namibia, como antes comentaba, ¡es unos de los países menos poblados de la Tierra! Conducirás a solas durante horas, horas y más horas (muchas, muchísimas) ¡sin encontrarte a absolutamente nadie! ¡Más te vale tener nociones de mecánica si eliges esta opción!

Conociendo a algún viajero con coche e unirte a él en algún trocito de ruta, ¡a veces pasa!

Si tienes un presupuesto ajustado y no quieres conducir a solas, como yo, lo tienes un poco complicado para llegar a todos los lugares. Si esto no te importa y viajas como yo, a través de la gente, ¡adelante! Namibia es África, y África veas o no veas, hagas o no hagas, es especial. Exactamente igual que la gente que la habita.

¿Te ha gustado este post? Si la respuesta es sí, ¡compártelo!

¡GRACIAS por adelantando por ayudarme en mi proyecto de vida!

Si te ha gustado este post ¡aquí tienes más!:

Lo que también pasó en Zambia: La Cara A

Sí. Zambia tuvo Cara B, ¡como todo en la vida! y en ocasiones sentí, que tenía cara de euro. Pero también sentí otras muchas cosas. Cosas maravillosas. Cosas que compensan cualquier pequeño mal trago. Cosas que hacen que siempre…

leer más
(Visited 460 times, 460 visits today)

¡Únete a mi Tribu!

¿Necesitas inspiración para VIVIR, VIAJAR, SOÑAR, CUMPLIR? ¡Pues ÚNETE A MI TRIBU!

Te llegarán actualizaciones con novedades, post inspiradores, info viajera ¡y algún extra solo para ti!

¡Bienvenido/a a la Tribu! Confírmalo en tu email.