(Lo primero, ¡ponerle música al post! ¿Y qué mejor que de Polo Montañez? sonero cubano que da nombre al centro cultural de Viñales donde cada noche se baila)

Después de unos días increíbles en La Habana y de creer que  nada me podría gustar más (inocente de mí), me fui a Viñales, una localidad perteneciente a la provincia de Pinar del Río, en la parte más occidental de la isla, de la que en todos los foros de viajeros hablaban maravillas por la peculiar e increíble naturaleza de su valle decían entre otras cosas, luego me enteré que era Monumento Nacional y Paisaje Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Tengo que decir que yo no estaba muy convencida de que me gustase más que La Habana, es más pensaba que ¡nada nunca jamás me gustaría más que La Habana! (¡pasional a extremos que es una!) pero Viñales… ¿qué decir de Viñales?, ¿hay alguna palabra que suba el nivel de enamoramiento?, pues si la hay, ¡esa es! En Viñales descubrí esa Cuba guajira y rural maravillosa y auténtica enmarcada en un paisaje de ensueño y un pueblecito de casitas bajas de colores y mecedoras en el que parecía que el tiempo se hubiese detenido con un encanto especial, que hace que te sientas como en casa nada más llegar.

Viñales Cuba

Hay varias maneras de llegar a Viñales desde La Habana, yo por previsión me fui a comprar el día anterior el billete para un bus que había buscado días antes por Internet de la compañía Viazul, estos buses tienen dos salidas hacia Viñales, yo escogí la de primera hora de la mañana, los buses son muy cómodos y es una buena forma de llegar a Viñales que no está demasiado lejos, a 182 km. más o menos, aunque definitivamente en Cuba ¡no hace falta tanta previsión!, cuando llegué a la terminal había allí un montón de taxis que te llevaban por el mismo precio que el bus una vez se llenasen las plazas, así que, nunca te acostarás sin saber una cosa más, a partir de ahí ¡se acabó mi previsión!, aprendí que en Cuba todo es mucho más fácil de lo que es  en otras partes del mundo más “cuadriculadas”. El bus paró dos veces, una de ellas en Las Terrazas, una comunidad turística rural ¡preciosa!, me gustó muchísimo parar allí.

Las Terrazas Cuba

Paradas que valen la pena

Al llegar a Viñales, lo primero que te sorprende es la cantidad de gente que está esperando con carteles para ofrecerte alojamiento en sus casas, en Viñales casi todo el pueblo aloja turistas, ¡para mí la mejor opción de vivir Cuba es esta!, ya en La Habana lo había probado, y en Viñales repetí por supuesto, llevaba ya una reserva hecha sobre la marcha en La Habana por la familia con la que  me quedé allí, cualquier cosa que quieras en Cuba, solo tienes que preguntar, todos tienen un amigo, o un conocido, o un amigo de un amigo que te soluciona lo que busques con solo una llamada, ¡y para el alojamiento funciona!, hay una “red de contactos” maravillosa por la que nunca te quedarás tirada sin saber dónde ir. Así que allí me esperaban con un cartel con mi nombre Joan, el amigo de la familia de La Habana y Tati su vecina con la que al fin me quedé.

Nada más llegar a la casa, recién acabada de construir con mucho amor y cariño por sus dueños  (que era nueva y preciosa por cierto), Tati me ofreció la comida, y tengo que decir que nunca jamás en mi vida vi una mesa grande tan llena de cosas y tan deliciosas ,¡sus manos hacían arte en la cocina! , Tati y René, los dueños de la casa, fueron claro ejemplo de la hospitalidad cubana. Tati era una maravillosa cocinera y gracias a ella probé las delicias de la zona durante toda mi estancia allí, y gracias a René que llevaba años trabajando en el Hotel Nacional “Los Jazmines”, probé los mejores mojitos que he tomado nunca.

Viñales comida

¡Primera comida a lo grande en Viñales!

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Esa misma tarde monté a caballo por primera vez en mi vida con el sobrino de Tati para hacer una ruta increíble entre mogotes (extrañas e increíbles formaciones montañosas que en Cuba solo se pueden ver en Viñales), paisaje increíble, puros y café que le compré a un guajirito simpatiquísimo.

A caballo por el Valle de Viñales

En Viñales hay un montón de rutas para hacer, bien sea andando o a caballo y un montón de actividades en la Naturaleza.

Allí también hice mis primeros pinitos bailando salsa, cada noche después de cenar me iba a casa de los vecinos donde Joan, uno de los hijos, se ofreció a enseñarme a bailar, y bailábamos y bailábamos entre mojitos y risas. Después de mi clase de cada noche, me iba al centro cultural “Polo Montañéz” a practicar lo aprendido, local donde todas las noches se llenaba de gente, de música, muchas veces en directo y por supuesto de bailes. Allí bailé como nunca antes había bailado, disfruté de lo lindo hablando con todas aquellas personas que curiosas se me acercaban a preguntarme de donde era, o me sacaban a bailar.

Una tarde René, el dueño de la casa donde me quedaba, me llevó al mirador del hotel nacional “Los Jazmines” donde trabajaba, y ¡que maravilla la vista del Valle desde allí!, lugar imperdible para todos los que visiten Viñales.

Valle de Viñales

Valle de Viñales desde el hotel nacional “Los Jazmines”

Y desde Viñales me fui un día a visitar el “paraíso”, me fui a conocer Cayo Jutías, un pequeño y paradisíaco cayo de arena blanca y agua cristalina, situado a 60 kilómetros de Viñales,  simplemente ¡un auténtico paraíso terrenal!, me tuve que frotar los ojos y casi pellizcarme para creerme el increíble lugar  en el que estaba, ni en mis mejores sueños había visualizado algo así. Lugar ideal para disfrutar, relajarse, y  dormir un poquito por todas esas horas que las noches de salsa y “Polo Montañez” le habían robado al sueño.

Cayo Jutías Cuba

En Viñales me quedé menos tiempo del que hubiese querido después de conocer y disfrutar del lugar y de su gente tanto como lo hice. Allí descubrí a mi parecer una Cuba guajira auténtica y sin tanta picaresca como puedes ver en otros lugares de Cuba con respecto a los turistas.

Si La Habana me enamoró, no sé qué palabra será la apropiada para definir mi amor absoluto por Viñales donde por cierto, me juré volver y con más tiempo, ¡mucho más tiempo! Viñales es ya sin duda uno de “mis lugares en el mundo” donde siempre querré volver, y donde nunca querré marcharme.

¿Y vosotros? ¿Conocéis Viñales? ¿Os gustaría ir? ¡Os espero en los comentarios!

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¡GRACIAS por adelantando por ayudarme en mi proyecto de vida!

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