Y entonces llegas a un lugar, que se convierte en el protagonista momentáneo de tus días viajeros, ese lugar con el que conectas a primera vista, con un flechazo de esos que te dejan K.O. y absolutamente enamorada de todo lo que ves, y sientes, y vives.

Y ese lugar se llama Mahahual, un pequeño pueblo pesquero en el Caribe mexicano bucólico y auténtico donde aún no ha llegado ese turismo de masas de “all inclusive”, pulserita y poco respeto por lo autóctono. Y es quizá por esta razón, entre otras tantas claro, por las que amé este lugar desde el primer momento en que lo pisé.

Mahahual Caribe mexicano

En mis días de viaje, tenia muchas expectativas respecto a otros destinos que no se cumplieron del todo, y ninguna sobre este trocito de paraíso en el que me quedaría a vivir por siempre. O me quedaré quizá algún día ¡quién sabe! Ha sido amor a primera vista, feeling, piel de gallina, sabiendo que este iba a ser sin lugar a dudas otro de esos que denomino “mis lugares en el mundo”.

¿Qué tiene Mahahual?

  • Que aparte de bello, ¡es auténtico!
  • Que puedes comer en restaurantes en la calle de detrás de primera línea de playa a precios de risa en comparación con lo pagado en otros destinos de este Caribe mexicano a trocitos demasiado explotado turísticamente hablando. Eso sí, ¡no te esperes lujos! Espérate cocina económica sabrosa y auténtica donde estarás rodeado de lugareños, no de turistas.
  • Que puedes pasearlo entero sin sentirte desubicado en un mar de guiris que simplemente se desplazan de lugar, sin llegar a “viajar” haciendo y buscando lo mismo y de la misma manera, que en sus lugares de origen.
  • Que puedes pasear por la playa sintiéndote, ahora sI y de verdad, en el Caribe mexicano más real.

Mahahual Caribe mexicano

  • Que puedes quedarte ciega por la luz que desprenden las sonrisas de su gente, que haciendo gala de buena educación siempre tendrán un “buenos días, tardes, noches” con sonrisa incluida como muestra de la cálida hospitalidad con la que reciben al foráneo, y al de aquí, a todos. ¡Así son!
  • Que puedes asombrarte por la generosidad de los lugareños incluso en la propia playa, cuando tu “Rodolfo” particular que trabaja en uno de los pequeños chiringuitos playeros, te ofrezca un vaso de agua simplemente porque sí, y por verte acalorada en aquel sol de justicia de las horas centrales del día.
  • Que puedes pasear entre puestos de souvenirs y chiringuitos de playa sin sentirte invadida ni un “euro” con patas como en otros destinos en que parece, solo les importa tu cartera.

Mahahual Caribe mexicano

  • Que puedes, como yo, estar tranquila, escribir, meditar, pensar, pasear y disfrutar al ritmo lento del Caribe sin que las prisas del turismo al por mayor invadan tu calma.
  • Que puedes ver amaneceres de ensueño en el Caribe, eso si, ¡siempre que esté despejado a primeras horas!
  • Que puedes bucear y hacer snorkel en lugares privilegiados.  Mahahual tiene frente a sus costas, de forma más evidente, el segundo sistema coralino más grande del mundo, el sistema coralino Mesoamericano.
  • Que puedes relajarte el tiempo que te apetezca en una hamaca en medio del Caribe sin que nadie te pida ni un solo euro por ello. ¡Raro, raro, raro en otros destinos!

Mahahual Caribe mexicano

Nunca hasta la fecha había viajado con billete solo de Ida, nunca me había podido permitir el lujo este de hoy mismo, que escribo en la preciosa terraza de mi hostel sin ninguna prisa, porque he decidido quedarme más días de los planteados inicialmente, y han sido uno, y luego dos, y luego tres y así hasta cinco. Porque aquí en Mahahual siento, ahora sí, que mi viaje comienza de veras, pero el auténtico, el de verdad, muy lejos de fiestas en el hostel y precios para guiris. Aquí me reconecté desde el primer momento con la esencia del viaje, de mi viaje, todo lo que yo pretendo y busco en esta experiencia sin billete de vuelta.

Y es que mis aciertos estos días, desde la decisión de quedarme aquí aquel día que en teoría llegaría a Tulum, no dejan de sumar. Añado la elección del hostel, “Jardín de Mahahual”, pequeñito, precioso, acogedor, tranquilo, barato ¡y con muy buena vibra! Y todo, todo aquí es un acierto, todo suma, todo añade, todo me reconecta más y más conmigo y con la esencia de este impredecible viaje que emprendí hace poco más de dos semanas según los calendarios y mucho más de una vida según mi propio ritmo interno.

Ya se sabe que para gustos colores, y más en lo referente a los gustos viajeros en los que es personal lo que cada cual busca y solo a veces coincide con el viajero de la litera de arriba, por decir algo. Pero a mí personalmente, ¡este sitio me apasionó! y te lo recomendaría una y mil millones de veces más, sobre todo si sé que buscas algo parecido a mi:

  • Autenticidad.
  • Caribe, pero no como parque temático.
  • Paz.
  • Nada de turismo de masas.

Eso es lo que Mahahual ofrece, ¡para mí mucho y muy bueno! Y tú, ven a curiosear al menos, ¡a lo mejor te quedas como yo!

Mahahual Caribe mexicano

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