Holbox:  ¿Me he muerto y estoy en el paraíso?

Exactamente eso. Eso es lo que creo que se nos viene a la cabeza a todos los afortunados que llegamos a Holbox en nuestras rutas.

¿Te imaginas una isla del Caribe sin asfalto?

¿Un lugar donde podrías “vivir” descalzo?

¿Un paraíso sin edificios altos que rompan su armonía natural?

¿Kilómetros y kilómetros de impresionantes playas vírgenes?

¿Poder estar absolutamente solo, conectando con la Naturaleza, en el Caribe más auténtico y bello?

No, no es ficción. Todo esto es posible. Aún hay una isla en el Caribe sin macro-hoteles, asfalto, ni centros comerciales que perturben la paz del paraíso: ¡Holbox! La isla de la que no querrás volver, ¡y con razón!

Holbox México

Holbox México

A mi me tocaron días nublados que siempre parecen deslucen los colores y hacen más tristes los lugares, pero en Holbox es imposible deslucir nada. Nublado, soleado, ¡qué más da!

A parte de lo evidente, Holbox es una isla “divertida”, ¡muchísimo! Tiene poquitos habitantes y no sé si la mitad, pero si una gran cantidad, son gente de fuera que están trabajando en hostales, tiendecitas… Y para muestra, la casa en la que me quedé en mis días allá, mi anfitrión era de DF, y sus compañeros de piso eran un argentino y su novia italiana ¡y así todo!
Es divertido ver como “todos” sus habitantes jóvenes van en las noches a los mismos lugares, y luego se desplazan como en manada a otro lugar, ¡y así hasta que la fiesta acabe! Si es fin de semana se alarga un poco más, ¡hay discoteca! Pero discoteca isleña del Caribe más auténtico, ¡que nadie se espere un Pachá Ibiza o algo similar! ¿Divertida la discoteca? ¡Muchísimo! No importa que vayas solo/a, ¡acabarás bailando con toda la isla! Y por favor, ¡olvídate de tus tacones!, ¡vete descalza! La mitad de la gente así va en Holbox durante todo el día, ¡y así los verás en la disco! Creo que solo con este dato, os podéis imaginar el rollito tan genial de la isla-paraíso.

Yo tuve la suerte de estar allá en fin de semana, en el barco de Chiquilá a Holbox conocí a unos chicos divertidísimos que se sentaron a mi lado, eran músicos y tocaban esa noche y la siguiente en la isla, el viernes en “La Tribu”, una de las mejores opciones de hostel además para alojarse low cost, lugar precioso, bien de precio y ambiente genial, donde, en la terraza de la parte superior siempre hay actividad y puede entrar todo el mundo, estés alojado allí o no. Hay conciertos, noches de salsa, noches de improvisación musical, etc… ¡Imprescindible pasarse por allí alguna noche!

Y la noche siguiente tocaban en “Pura Vida”, otra de las opciones de ocio nocturno de la isla.

¡Y en el concierto de “La Tribu” tuve sorpresón! Allí sentadita con una cerveza y esperando a Tata, la chica canadiense también alojada en casa de mi anfitrión, ¡me encontré con dos de los amigos de ruta con los que compartí parte de mis primeros días! Allí estaba Leo, el argentino buena onda y Cris, parte del “torbellino barcelonés” ¡Sorpresa viajera de las geniales!!! Compartí esa noche con ellos de nuevo, y la promesa de encontrarnos de nuevo en Oaxaca, al menos con Leo que hacia allá se dirigía. Cris se tenía que volver a España ya en un par de días.

Y con Cris me fui a caminar al día siguiente por la isla, hasta… ¡muy lejos! Llegamos a lugares donde solo estábamos ella y yo, agua cristalina, arena blanca y todo, absolutamente todo “salvaje”, auténtico, belleza real y no “hecha para el turista”. Y es que si llegas a Holbox es imprescindible caminar, o alquilar bici, o dar un paseo a caballo y recorrer la isla hasta las zonas más vírgenes, ¡que no creas que están nada lejos! Tan solo te alejas dando un paseíto del núcleo donde están restaurantes y hosteles y… ¡voilà! ¡paraíso! Da igual que decidas caminar hacia la derecha o hacia la izquierda, y si puedes y te quedas en la isla más de un día, camina hacia los dos lados ¡uno cada día!

Holbox México

Y si quieres ver un espectáculo natural impresionante, vete de julio a enero, podrás contemplar como en las noches las “estrellas”, ¡no solo están en el cielo! 😉 En esos meses es la mejor época para observar la bioluminiscencia, (placton luminoso en el mar) y Holbox un lugar privilegiado para ello.

Info:

¿Cómo llegué a Holbox?

– Estaba en Tulum, así que allí tomé un bus de ADO que me costó unos 15 euros aproximadamente al cambio (algo  más de 300 pesos mexicanos) y me dejó en Chiquilá, único puerto desde donde salen barcos a la isla, en un poco más de tres horas. Desde Playa del Carmen o Cancún también tienes opciones que te dejan en el Puerto de Chiquilá directamente y sin hacer transbordo.

– De Chiquilá hay dos compañías que te llevan a la isla, con lo que las salidas son cada media hora en una u otra, el coste es el mismo en ambas: Unsos 7 euros al cambio (140 pesos mexicanos) y ambas te dejan en la isla en unos veinticinco minutos aproximadamente.

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