Un día después de saber que debía operarme de forma inminente, comenzó la magia que ya no me abandonaría nunca más y fecha de hoy, sigue sin abandonarme.

La bondad existe, está, es. No tengo palabras, ni tendré vida suficiente para agradecer y devolver la cadena de amor, energía, apoyo y cariño que se desató a raíz de un post que publiqué en una red social pidiendo ayuda espiritual, energética, en forma de mantras o terapias para ayudarme en ese momento de mi vida. No mencioné explícitamente lo que me pasaba, pero sí respondí a los comentarios que me preguntaban, ahí empezó todo… Ahí se empezó a desatar la oleada de amor más grande que yo jamás haya vivido. Y confirmé lo que siempre supe, lo que siempre defendí, que somos amor, y cuando nos olvidamos de los odios, guerras, penas y dramas, podemos cambiar el mundo con solo la fuerza de la intención, y cuando muchas intenciones se juntan en un mismo propósito, ¡pueden mover montañas!

Me llamaron y me escribieron cientos de personas por todos los medios, no solo gente agregada a mi red social, sino que la noticia se corrió como la pólvora y se pusieron en contacto conmigo desde compañeros de antiguos trabajos con los que ya no tenía relación por el tiempo transcurrido y sobre todo por nuestra dejadez a veces para lo importante, hasta personas con las que apenas había cruzado un par de frases, y aún más, amigos de amigos o compañeros que yo no conocía pero que les llegó mi historia a través de alguien. Todos querían ayudar a su manera, los amigos más espirituales a través de sus terapias, recomendaciones, reiki a distancia que me empezaron a mandar ese mismo día, otros me mandaban emocionantes mensajes de apoyo que me humedecían los ojos, también recibí llamadas inesperadas de gente próxima y también de gente que hacía tiempo no veía pero nos unía un gran cariño mutuo.

En definitiva, se desató una marea de apoyo y amor increíble que aún continúa, y con esto pude demostrar algo que siempre mantuve, que somos amor, que somos bondad, y que cuando ayudamos o apoyamos a alguien sale esa parte maravillosa que todos llevamos dentro cuando el miedo se aparta, que solo debemos mirar dentro y vibrar siempre en esa sintonía. El mundo sin duda sería un lugar mejor.

A partir de ahí y cada día he recibido llamadas, mensajes, correos, se ha ido sumando más y más gente desconocida a esa marea de apoyo y amor a raíz de los post que he ido publicando en abierto en todo el proceso. Y toda esa gente maravillosa ha hecho que lo que podía ser una experiencia dura, se convirtiese en una de las experiencias donde más amor he sentido de mi vida.

Esto publiqué en una red social después de que me sintiese desbordada y enormemente agradecida por tanto amor como recibí:

“El amor salva, sana, cura, reconforta, nutre, alimenta.
Gracias vida, gracias amor en general, gracias amor universal, gracias queridísimos amigos, gracias bella familia… 
Siento que solo con este amor que hoy recibo, sanaré…” (Mariu Sánchez)

Días después publiqué esto, sentía que debía agradecer de alguna manera todo el amor que el mundo me ofrecía a cambio de nada:

“Si algún día dentro de un tiempo, cuando mis días de caos se queden quizá en el olvido, caigo en el desánimo o el pesimismo ante cualquier circunstancia, pido recordar estos días, anclar en mí esta maravillosa sensación de amor, cariño y luz que me rodea. 
Polaridades de la vida, ying y yang, positivo y negativo como parte de un todo…
Cuando era una niña y llenaba de frases mis carpetas para ir a clase, recuerdo que había una frase que siempre repetía en todas ellas, y era:“Toda parte negativa, tiene una parte positiva, y toda parte positiva tiene una parte negativa”, me gustaba tenerla ahí y releerla para no olvidar que no hay nada absoluto, que todo está en equilibrio siempre y que detrás de todo problema o momento negativo siempre hay algo bueno, y paradójicamente, quizás el momento más malo se convierta en un momento maravilloso de tu vida, ¡como es el caso! 
Sonrío y no puedo dejar de sonreír en todos estos días, y re-confirmo mi teoría, el hombre es bueno por naturaleza, y capaz de dar un amor puro e incondicional sin pedir nada a cambio en los momentos en que más se necesita… me emociona, me emociona pensar cuanta luz y gente bonita he ido incorporando a mi vida en este tiempo, y yo que en ocasiones me he sentido sola…

Solo puedo decir, GRACIAS, GRACIAS ¡Y MIL MILLONES DE GRACIAS! No sé como voy a devolver todo esto que hoy recibo, pero lo haré, ¡prometo hacerlo!

corazón amor

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