“Hola, soy Mariu y ayer, 27 de febrero de 2016… VOLVÍ A NACER. 
Y esta es mi crónica del día más BELLO, INMENSO, MARAVILLOSO y con más AMOR, PAZ y LUZ, que nunca jamás haya existido…
– En la mañana del día de ayer, después de otro momento de dolor inmenso, empezaron a llegar por fin las tan ansiadas, deseadas, soñadas y necesitadas buenas noticias. Por fin me quitarían el último drenaje que con tanto dolor (físico y psíquico en cuanto a pasito para atrás en lo que tanto me había costado conseguir) llegó a mi vida y tantos días y noches de dolor AGONIZANTE me produjo, además de incapacidad total para moverme en esta última etapa.
Y llegó, el momento llegó, ¡la luz al final del túnel apareció al fin! Y ayer antes de comer, con un dolor DESGARRADOR mi último drenaje salió de mí por siempre. Fue un momento INMENSO, bellísimo a pesar del dolor, con un simbolismo brutal y muy emocionante, ese dolor, ese desgarro… ERAN MIS ALAS.  Creo que jamás tendré palabras suficientes cuando hable de ese momento tan lleno de AMOR que viví ayer.

– ¡Y siguieron las buenas noticias!, por fin me desenchufaban también de los últimos cables, vías, oxígeno e historias… ¡y la medicación por fin pasaría a ser oral! ¡LIBERTAD!!!! Nunca tan ansiada y valorada como en el día de ayer.
– Y entonces lo hice, pedí un espejo y por primera después de mi “lucha”, me miré… y sí, tengo una cicatriz inmensa de oreja a oreja de mi cabeza, como si fuera una diadema, (el tumor era inmenso si…!), y mil marcas en mi cuerpo, magulladuras, moratones, mil cicatrices nuevas, heridas, vendas, gasas, estoy más delgada, ni siquiera puedo sostenerme recta del todo aún, y en mi cara…,en mi cara las más que evidentes marcas de tantos días de lucha, de no dormir, marcas del oxígeno, heridas, cansancio acumulado, pero, y a pesar de todo, sorprendentemente no encontré en mis ojos rastro del dolor ese que dicen te marca cuando es tan espantoso, tan intenso, con tanto desgarro físico y emocional…, al revés, he encontrado en mis ojos más brillo del que nunca imaginé después de una batalla tan inmensa en un cuerpo tan chiquito como el mío, más luz, más serenidad, más paz, más calma, y sobre todo MÁS AMOR que nunca, mis ojos ayer eran el reflejo final de una batalla vencida a las tinieblas de la desesperación, eran la victoria clara del AMOR, del Amor incondicional, puro, de mi Amor por la vida y del Amor general que ahora si sé llevo dentro por si alguna vez dudé.

Y entonces lo entendí todo:
Se puede RENACER desde el dolor, desde la queja, desde creerte “castigado/a” por la vida, desde el “esta vida es una mierda”, “pobre de mí”, “mira que duro lo que me ha pasado”, “cuánto sufrimiento”, desde la integración y asimilación como propios de dramas y enfermedades por nuestra ceguera y reticencia a ver las bendiciones de cada momento de nuestra vida, siendo en ese momento cuando el cuerpo físico “envejece” (y no de edad), empiezan las secuelas, marcas y surcos del sufrimiento y los ojos pierden su brillo y el alma se olvida de su esencia amorosa suprema.
Y se puede RENACER desde el AMOR, yo simplemente elegí esta opción, renacer con más AMOR que nunca, vivir este proceso sin auto lástima, sin creerme “castigada” por la vida, sabiendo más bien que esto que hoy me pasaba era la mayor de las bendiciones, un GRAN gran REGALO, un Máster en Vida, un aprendizaje duro,  pero exactamente igual de bello.

Sí, ha ganado la LUZ, ha ganado el AMOR, sigo maravillándome con el brillo y la serenidad que hay hoy en mi mirada, y sigo amando la vida por encima de todo.
Y sí, creo que mi cicatriz, que es inmensa, es la más bonita y digna de la Tierra, la llevo y llevaré con orgullo, y será la marca del momento en que renací al y desde el AMOR, creo que no podría haber nada con más belleza, da igual la pueda tapar o no, de momento llevo el pelo rapado por esa parte, pero ¿sabéis qué? ¡Me da igual! yo nunca me había visto tan bonita como estos días…

Repito “mi frase” que tanto me gusta y veo que tanto ha removido conciencias: “La vida es un 10% lo que pasa y un 90% como te lo tomas”. SIN MÁS.

¿Un consejo? ALEJAOS DEL DRAMA, no existe nada tan malo, NADA.

Mucho más que contaros despacito, ¡muchísimo!
Así que, ¡no hay remedio! Prometo una temporada de post inmensos que seguramente nadie acabará de leer, o sí, ¡quién sabe!

OS/NOS AMO

(Continuará…!)”

Este es el post que publiqué el 28 de febrero de 2016, un día después del día con más luz de mi vida. El día 27 fue para mí y conmigo, no publiqué, no escribí, no comenté, simplemente agradecí y bendecí cada segundo de mi vida, cada segundo de ese día eterno en lo bello, eterno en mi memoria, eterno en mi historia, eterno porque ese día supe con más convicción que nunca que soy / somos amor y eternidad, inmensidad, belleza.

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