La noche del día en que me subieron a planta, por fin, después de todo, y con un poco menos de dolor, pude coger el móvil y conectarme. Me costó más de una hora escribir lo que publiqué, apenas podía mover las manos, aún tenía los dedos hinchados y calambres, pero con mucha paciencia ¡lo conseguí! Mi hermana era la que se dedicaba a informar a la gente de mi estado vía red social en publicaciones donde me etiquetaba y ella ya había adelantado aquella tarde que por fin me llevaban a planta, ¡pero necesitaba decirlo yo misma! necesitaba que mi gente querida que tanto me estaba acompañando me volviese a leer de nuevo, sabía que sería motivo de alegría para muchos buenos amigos que tanto se preocuparon por mí, y necesitaba agradecer todas las muestras de cariño que me desbordaron nada más poner los datos y entrar en la famosa red social en que lo compartí todo, mi biografía estaba llena, llenísima de margaritas, de frases preciosas, de post alentadores, de cariño, mucho cariño y mucho muchísimo amor.

Esto fue lo que escribí aquella noche, y esta fue la canción que acompañó a mi publicación:

“…He muerto y he resucitado, con mis cenizas un árbol he plantado…” 
Llevo todo el día con esa musiquita en mi cabeza. ¡Y es justo esto lo que significa este momento para mí!
HE RESURGIDO de mis cenizas como el Ave Fénix que siempre quise ser, y nunca supe si estaría a la altura, ahora sé que SI. Que soy astur, que tengo sangre celta y que mi metro y medio y peso pluma, es más que suficiente para no perder jamás una batalla!
SI queridos, queridísisisim@s amig@s, sé que mi hermana lo ha adelantado esta tarde, pero ahora soy yo la que tiene fuerzas y ganas de GRITARLO. ¡ESTOY EN PLANTA!
Podría escribir un post lastimoso sobre lo que han sido todos estos cinco días en la UCI, podría hablaros de las complicaciones añadidas, del dolor inmenso de los drenajes, de mis lágrimas de impotencia cuando ni siquiera podía sostener la cuchara para comer y mi familia ya no estaba, podría hablaros de la peores noches de mi vida observando paredes azules y sin poder dormir del más que insoportable dolor, podría hablaros de mis llagas en los labios porque algo tenía que morder para calmarme, podría hablaros de mi soledad allí, de la tarta de avellana que me llevó mi abuela y ni siquiera podía coger a pesar de estar a mi lado en la peor noche de mi vida, de mi sentida inutilidad sin poder moverme ni hacer nada, de los miles de cables, calmantes y sedantes que allí hubo, (y que aún hay), podría deciros lo que no quise decir antes, los riesgos y detalles de todo el proceso, muchas cosas pasaron estos días queridos ami@s, muchísimas, ¡hay momentos que “duran años”!
Pero no estoy dispuesta a la lástima, porque es al revés, es el AGRADECIMIENTO ABSOLUTO, lo que quiero transmitir.
Agradecimiento a TODOS VOSOTROS ¡que os habéis pasado! Ahora me es imposible contestar a todos, ¡son demasiadas cosas! Pero poquito a poco iré contestando, GRACIAS por vuestra muestra desinteresada de AMOR INCONDICIONAL, de ENTREGA, de esos granitos de arena que han hecho esta GRAN MONTAÑA por la que yo sigo hoy aquí. Sin vosotros no hubiese sido posible, DOY FÉ.
Agradecimiento a mis angelitas de la UCI, que me han cuidado, mimado y dado calor en los peores momentos, ¡y eso no hay dinero que lo pague!
Agradecimiento a mi familia y su apoyo incondicional y paciencia, al ramo de margaritas y libro de viajes que me trajo mi hermana, a la tarta de avellana que quiso traerme mi abuela, al amor con el que mi madre me alimentaba (y alimenta) cuando la comida venía a la vez que ella.
GRACIAS porque esto me ha dado más fuerza y ganas de vivir a mi manera, porque no dejé ni un solo día de hablar de mi sueño a quien quisiese escucharme con el hilito de voz que tenía y sigo teniendo, a enfermeras, a médicos, todos ellos formaron parte de mi historia, todos ellos saben de mi sueño, y en parte y en mucho quiero dedicarles a ell@s las primeras páginas de mi blog, ellos me salvaron, ¡a ellos se lo debo! ¡Y por supuesto a TODOS VOSOTROS!
Gracias por esa mano de la doctora que me agarró en plena cirugía torácica, gracias a esa otra que se fue rauda y veloz a ponerme “La Gozadera” justo en ese momento y me enjuagó las lágrimas para que el trago fuese menos amargo, gracias por esa barrita de chocolate que me dio una enfermera y me hizo la mujer más feliz de la Tierra a pesar de todo.
¡GRACIAS por tanto y tanto…!
Mañana sigo, hay mucho que decir…
Simplemente concluyo esta noche con un ¡AMO LA VIDA!
Y como siempre a estas horas ¡LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR!
¡Me he ganado mis alas!

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