Días después de despertar en la UCI, me enteré de algunos detalles sobre la operación.

Duró casi siete horas, y al finalizar avisaron a mi familia para que pudiese verme. Mi padre me contó después que a mitad de operación aproximadamente, el neurocirujano llamó a la habitación donde mi familia esperaba para decirles que todo iba bien. ¡Todo un detalle! Mi hermana y mi padre no estaban demasiado tranquilos esa mañana… Yo por supuesto no los vi, me habían inducido al coma y hasta el día siguiente seguiría así. Seguía con respiración artificial y mil tubos, vías y “cosas” puestas (según me cuenta mi familia), aparte de la parte superior de la cara hinchada. Mi padre no fue capaz de entrar a verme más de un segundo, y mi hermana se desmayó al verme así… ¡Deduzco que no estaba especialmente “guapa” en ese momento!, mi madre fue la única que “resistió” verme en ese estado.

Me iba a quedar en la UCI cuarenta y ocho horas si todo iba bien.  Debía estar controlada en todo momento en las primeras horas, se debía vigilar la presión intracraneal además de los signos vitales.

Pero no todo fue bien…

Estuve más, ¡estuve casi 5 días! Hubo “daños colaterales”. Además de la lógica pérdida de sangre y extrema debilidad, salí de quirófano con *Neumotórax bilateral. A fecha de hoy sigue sin quedarme claro exactamente qué lo ocasionó, me explicaron posteriormente que se me había metido aire en alguna de las tantas vías que llevaba puestas durante la intervención o quizá fue la respiración artificial como otro médico me comentó. No lo sé. La cuestión es que hubo neumotórax. Y bilateral. Y aprendí lo que era el dolor extremo. El de verdad.

La tortura.

El calvario.

El martirio.

Y posiblemente conocí mi umbral de dolor físico...

“Los pulmones poseen unos recubrimientos membranosos denominados pleuras. Estas pleuras son de dos tipos: la pleura parietal, que está en contacto directo con el tórax; y la pleura visceral, que envuelve directamente a los pulmones.Cuando entre ambas membranas se introduce una cantidad de aire, ambas pleuras se alejan, provocando así el neumotórax

 Pero esa es otra historia a la que dedico capítulo aparte ¡por todo lo que significó!

Y allí en la UCI hubo luces y hubo sombras, pero jamás hubo drama.

Porque mientras hay vida hay esperanza,

Y yo tenía vida,

Y yo tenía esperanza,

Y tenía humor,

Y tenía amor,

Lo tenía todo.

Y aquí cuento mis luces.

Y aquí cuento mis sombras.

Y así lo viví, y así lo sentí…

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