Y llegó la hora ¡la recta final! Faltaban solo unos días para mi operación, solo unas horas para el pre-operatorio que haría el lunes 15 de febrero, solo dos días para ingresar en el hospital el martes 16 por la tarde, y solo tres días para el gran día… 17 de febrero de 2016.

Y esa noche de domingo con la anticipación del pre-operatorio que tan nerviosa me ponía por mi fobia manifiesta y declarada a las agujas “médicas”, después de  recargarme de valor y de fuerza durante todo el día, y reflexionar con más intensidad que nunca, sintiéndome nerviosa pero para nada asustada, conservando esa alegría que después de todo lo vivido, creo será eterna, colgué esto:

14/02/2016

¡Y ahora sí! ¡Ha llegado el momento! A horas de comenzar los tres días más intensos de mi vida, (pre-operatorio lunes, ingreso martes y… quirófano miércoles) ¡mi GRAN BATALLA!
Cosas que RECONFIRMO ya sin ningún género de dudas:
– Que la felicidad es algo interno, y nada tiene que ver con lo que pase fuera. Yo no sé qué va a pasar estos días, a veces me entran dudas, nervios matinales, llevo una semana soñando con quirófanos, pero sin embargo, y yo soy la primera sorprendida, ¡sigo conservando esa felicidad intrínseca a mi persona! Y me gusta, ¡me gusta mucho que sea así!
– Que el optimismo es la mejor arma para soportar cualquier espera y para afrontar la vida (pase lo que pase) con una sonrisa.
– Que los grandes sueños son nuestro aliento de vida, y nunca nunca nunca, bajo ninguna circunstancia se debe dejar de soñar.
– Y que no existe nada tan malo, pero quizá sí la forma en que se mira, si cambiamos el color del cristal cambia completamente la percepción del mismo “suceso”, (he aprendido que los “problemas” no existen) Y repito una de las frases que más me gustan: “La vida es un 10% lo que pasa y un 90% como te lo tomas”, y yo ahora sé que soy capaz de tomarme bien muchas más cosas de las que pensaba!
– Y por último, que LA VIDA ES MARAVILLOSA, siempre y en cualquier circunstancia.

Pienso que si la vida me ha puesto esta prueba es porque tengo la suficiente fuerza (a pesar de mi poco más de metro y medio y mi peso pluma jajja) para superarla con matrícula de honor, ¡y así será!
Y ahora, ¡toca demostrar mi sangre astur! ¡A por todas!!!!


Frase fuerza

Y lo conseguí, superé mi fobia, o por lo menos la llevé lo mejor que pude, conseguí que el tan traumático para mí análisis de sangre lo fuera menos. Esta vez decidí pasar yo sola, (normalmente tenía que entrar con alguien que me apretase la mano), pedí echarme en la camilla, apreté con fuerza unas piedras especiales que siempre me acompañan como amuleto protector que siempre me da fuerzas, cerré los ojos y por primera vez en mi vida, conseguí no marearme! Y salí de allí más contenta que nunca, si había conseguido superar eso sin trauma… ¡sería capaz de todo! Sé que puede parecer una tontería, pero es una fobia, y las fobias son absolutamente irracionales.

Al salir del hospital después de hacer todas las pruebas, me sentía contenta, feliz, liviana, había conseguido que algo tan traumático no lo fuera tanto, y además… ¡hacía sol! Un sol precioso de invierno como regalo para mí, así lo sentí, un regalo para poder disfrutar de mi último día antes de ingresar en el hospital, de mi último día tal cual estaba, aquel día aprendí más que nunca la lección de “vivir hoy”, sabía seguro lo que tenía en aquel día, en aquel “hoy”, y ya no sabía nada más, el futuro se desdibujaba aquel día más que nunca, no sabía nada, no tenía nada más que ese instante, ese día… ese HOY.

Esto colgué cuando volvía en el coche con mi padre después de superar con éxito el pre-operatorio:

15/02/2016

Primer día: Primer demonio…¡VENCIDO!!
Tic Tac… ¡un día menos! se acerca la hora de que… ¿me cambien el peinado?!
De momento hoy y hasta mañana por la tarde que volvemos a la guerra… ¡A DISFRUTAR!! ¡Y digo yo que la sidra es una GRAN opción!  jajja 

 

Mariu antes de operación

Esta es la foto de ese momento ¡más que feliz en el coche de vuelta a casa!

Nadie sabrá jamás todo lo que viví aquel día, todos los “miles de días” que viví en una sola tarde. Todo lo que amé y aprecié cada minuto, cada segundo que iba descontando antes de sumergirme en la incertidumbre de no saber nada, antes de dejar todo en manos de aquel cirujano y su equipo… Ese día, salí, paseé, leí, disfruté a mi manera, quería estar sola, en paz, con mis reflexiones, quería sentir la brisa, el sol, quería empaparme de todo… necesitaba sentir la vida a través de la propia Naturaleza, necesitaba pedir a la Madre Tierra mi sanación, ese día amé la vida más que nunca…

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