Mi segundo día en planta fue muy intenso, como en todo el proceso hubo grandes sombras, mucho dolor, y también, ¡como no!, hubo luz, porque siempre siempre siempre hay luz, incluso en los peores momentos.

Por la mañana volví a vivir mi “martirio” particular, después de desayunar y de mi aseo, me levantaron al sillón de mi habitación, y este, no era como el de la UCI, en este sillón mi espalda tenía que estar muy recta, con lo que, a los dos minutos de estar sentada volvieron a empezar los sudores fríos, el dolor intenso e inmenso, el dolor desgarrador de los drenajes, mi tormento, mi martirio. Me empecé a marear, empecé a gemir nuevamente de dolor, y le supliqué a mi madre que estaba allí conmigo que avisase para que me llevasen de nuevo a la cama porque no podía soportarlo más. Al cabo de un ratito, que para mí fue el equivalente a siglos de sufrimiento desgarrador, vinieron las enfermeras con el celador para llevarme de nuevo a la cama y con mucho cuidadito allí me dejaron.

El gran problema es que cada vez que me movían y se me desataba el dolor insoportable, luego era muy difícil calmarlo, así que estuve nuevamente más de una hora gimiendo de dolor en mi cama, el martirio de los drenajes era cada día mayor, más insoportable…

Y entonces llegó, ¡la luz de mi día, llegó! Al mediodía, el Dr. Cofiño, el cirujano torácico que llevaba mi caso, se acercó a mi habitación para decirme que… ¡me quitarían los drenajes!!  El pulmón izquierdo, en el que él mismo me puso el tubo gordo que tanto sufrimiento me causó el día después de despertar del coma, parece que ya estaba bien, y… y ahí viene el gran pero, el pulmón derecho, en el que el intensivista de la UCI me puso el drenaje más fino el día en que desperté del coma, no estaba muy claro que estuviese bien,  llevaba ya demasiados días con ese drenaje puesto y, al parecer, no me estaba dando muy buen resultado, era demasiado fino.

Recuerdo la cara del Dr. Cofiño cuando me dijo que habían decidido quitarme los drenajes, PERO, era posible que según como fuese esa noche y la placa del día siguiente, me tuviesen que poner un nuevo drenaje, esta vez gordo como el que llevaba en el pulmón izquierdo y con el que tanto sufrí. Creo que mi cara en ese momento lo dijo todo por mí, pánico, desesperación, angustia…

 .-No, no, NO, por favor otra vez no, le supliqué con la desesperación más absoluta en mi cara y en mi hilo de voz.

Recuerdo que le pregunté si el oxígeno que llevaba puesto me ayudaría en esa noche para no tener que poner un nuevo drenaje, y él me dijo que sí, así que yo le pedí que me lo pusiesen al máximo, estaba dispuesta a todo antes de volver a sufrir otro nuevo martirio, otro pasito para atrás.

La luz:

Cuando me quitaron los drenajes allí en mi habitación, me impresioné mucho, ¡el dolor fue desgarrador!. Pero después de un rato en la cama, cuando se me pasó el mareo empecé a sentirme mucho mejor, me dolía todo sí, pero también sentía liberación, era dolor, pero no era el “martirio” que había sufrido todos esos días atrás. Me levantaron, me sentaron en la silla, y yo ¡estaba feliz!, liberada por fin, cuando me pusieron la comida, mi padre que estaba allí conmigo me la troceó, pero, y por primera vez, casi sentí que podía coger yo la cuchara y llevármela a la boca, torpe, despacio, pero podía hacerlo después de tantos días alimentándome mi familia por mi imposibilidad para moverme. ¡Me sentí tan bien! Tan contenta, tan feliz, ¡por fin un gran avance! ¡por fin parecía que avanzaba un pasito en mi recuperación!

El Dr. Torres, el neurocirujano que me operó vino a verme después de quitarme los drenajes y, ¡más buenas noticias! Decidió quitarme la sonda urinaria que aún llevaba puesta desde el quirófano. ¡Más liberación!

Esa tarde me cargué de fuerzas, disfruté más que nunca de los rayitos de sol que a veces entraban por mi ventana entre las nubes grises y la lluvia constante de esos días, ese día me sentí feliz, muy muy feliz, ¡todo parecía que iba encaminándose a mi recuperación por fin!

En ese momento yo no lo sabía pero lo peor, estaba aún por llegar…

Esa noche, quise compartir mi día en la red social en que lo conté todo y también quise pedir ayuda para mi pulmón derecho, esa noche era decisiva, necesitaba esa suma de energías positivas que me acompañó en todo mi proceso, estaba convencida de que si todos le mandábamos luz verde de sanación a mi pulmón, todo iría bien, no volverían a intervenirme de nuevo. Esto fue lo que escribí esa noche:

Crónica de un día más en planta, con sus oscuridades pero… ¡con mucha mucha “Luz”! Y os cuento por qué, como creo que ya sabéis hubo daños colaterales a la cirugía de la cabeza, consiguieron erradicar el tumor, pero… al tener este astur- cuerpecito tan tan… “reducido” ¡o con poca chicha como queráis! Se metió aire en las vías y tuve que hacer ese mismo día otra cirugía torácica del lado derecho porque el dolor en ese costado era muy fuerte… en ese caso me pusieron de urgencia un drenaje molesto pero fino para salvar.

Al día siguiente me hicieron una placa y no hubo más remedio que hacer otra cirugía más (y ya van 3) en el lado izquierdo con un drenaje muy gordo y, después que se me pasó la anestesia sufrí el dolor más INSOPORTABLE de mi vida, que hizo de estos últimos días y noches un infierno total y absoluto de dolor y desesperación cada vez que me movían y se me clavaba más la “estocada” (como lo llamó algún celador), algo realmente terrible, tormentoso, martirizante, ni los calmantes me servían, sudores fríos y agonía… 
Pues bien, la GRAN NOTICIA de hoy es que POR FIN me han quitado el martirio de los drenajes ¡y por fin he podido respirar!
¿La mala noticia? Que dependiendo de esta noche y de lo que salga en la placa que me hagan por la mañana, quizá me tengan que hacer otra cirugía torácica (con tubo gordo de los insoportables, como llevé hasta ahora en el lado izquierdo) en mi pulmón derecho. Y os prometo que sudo frío solo de pensarlo… ¡HORROR!  Entonces, como ya lo de pedir me lo he tomado por costumbre últimamente, os voy a pedir a todos los reikianos, o no reikianos o a TOD@S en general, muchisima luz para mi pulmón derecho en esta noche, y que POR FAVOR ¡no haya que volver a intervenir! Que yo creo que ya he tenido suficiente infierno por esta vez.
Esta tarde me he llenado de fuerza y ganas, ¡ni os imagináis hasta que punto! He visto el sol, me he imaginado con una cerveza enorme y helada en mi Cantábrico, he sonreído y he deseado salir a pasear como antes, como siempre, comprarme unos zapatos de tacón fino y un vestido de lunares y ¡comerme el mundo! Como siempre, ¡pero más y MEJOR!
Me encuentro fuerte y feliz a pesar de la noticia que me den mañana que no sé cual será, aunque espero y confío no tener que volver a sufrir el martirio. Y si lo tengo que sufrir… ¡volveré a resurgir de mis cenizas! Y el ave Fénix será tan solo un aficionado a mi lado ¡HE DICHO! 
QUE ME VOY A COMER EL MUNDO caiga quien caiga ¡Y punto! 
¿Más pruebas difíciles? ¡Pues más FUERZA me darán para volar! 
¡Mañana os cuento!! 
¡NOS AMO! 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR

¡Únete a mi Tribu!

¿Eres un Soñador/a? ¿Un Viajero/a? ¿Necesitas inspiración para vivir, viajar, soñar, cumplir?

¡Pues únete a mi Tribu! Te llegarán actualizaciones con novedades, información viajera, post inspiradores, pero nada de Spam ¡prometido! (¡lo odio tanto como tú!)

¡Bienvenido/a a la Tribu! Confírmalo en tu email.